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Historia

La Corregidora

La Corregidora”

 

¡Tantos soldados para custodiar una pobre mujer,

pero yo con mi sangre les formaré un patrimonio a mis hijos!

“La Corregidora”

 

¡Tantos soldados para custodiar una pobre mujer,

pero yo con mi sangre les formaré un patrimonio a mis hijos!

 

Uno de los personajes más conocidos de la Independencia de México es una gran mujer: Doña Josefa Ortiz de Dominguez, “La Corregidora” como solemos llamarla los mexicanos. Todos relacionamos la imagen del perfil de la dama peinada con partido en medio, muy liso, recogido en un chongo sostenido con su peineta, ella fue una mujer impresionante, con gran carácter, convencida de dar todo y hacer todo para que los mexicanos fuéramos independientes de La Corona Española y pudiéramos llamar a esta tierra nuestra patria.

Nació en Ciudad de México en 1768 y quedó huérfana muy niña. Gracias a la ayuda que recibió de sus parientes y al amor de su hermana Sotero pudo ingresar al Colegio de las Vizcaínas en dónde conoció al abogado y funcionario público Miguel Domínguez, con quién se casaría y tendría ¡14 hijos!

El trabajo de Don Miguel Domínguez les llevaría a Querétaro, dónde fungió como Corregidor, es decir, el enlace entre el rey de España y los habitantes de la Nueva España, como entonces se conocía a nuestro país. Fue en Querétaro dónde Doña Josefa, a los 40 años, vio la gran desigualdad que existía entre las personas, que sólo por su raza o el lugar donde habían nacido eran tratados mal. A través de las reuniones literarias que se llevaban a cabo en su casa comenzó “La conjura de Querétaro” como se le conocería después al movimiento independentista (donde participaran Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Mariano Abasolo y Juan Aldama) donde inició la independencia de México.

Desafortunadamente entre los miembros de la conjura había infiltrados de la Corona quienes avisaron al Virrey y mandaron detener a sus miembros. El encargado de hacerlo fue Don Miguel, su esposo; en vez de detenerla la encerró en su habitación. De forma ingeniosa Doña Josefa previno al padre de la patria, Don Miguel Hidalgo y al presbítero José María Morelos, que habían sido descubiertos, por lo que adelantaron el inicio de la liberación. Gracias a ella los insurgentes pudieron movilizarse, dar el grito de Dolores y comenzar la independencia de México.

A su marido lo destituyeron y liberaron, en tanto que Doña Josefa dejó a sus hijos al cuidado de su marido, al seguir presa por creer en sus ideales. Luego fue enviada al Convento de Santa Teresa para ser liberada en 1817, por un virrey: Don Juan Ruiz de Apodaca. Murió a los 61 años, el 2 marzo de 1829. Nadie se acordó de ella ni recibió homenaje alguno hasta el discurso de celebración de la independencia de 1951.

 

 

 

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