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Historia

Una médico extraordinaria:

Dra. Matilde Montoya

En México no había doctoras: Matilde Montoya fue la primera mujer de nuestro país en obtener el titulo de médico, un logro impensable en 1887, en pleno porfiriato.

Luchó por más de una década para hacer posible su sueño, en una época donde el machismo impedía a las personas del sexo femenino estudiar en universidades ¡y menos aspirar a un título profesional!

Nació un 14 de marzo de 1859, en la capital, en la Ciudad de México. Al morir su padre, su mamá decidió que la educaran en un convento. La pequeña huérfana tenía virtudes poco comunes, se interesó en los estudios y su gran capacidad dio frutos tempranos: a los 4 años ya sabía escribir y leer. Sorprendió hasta a su madre cuando a los diez y seis años recibió su certificado de partera de la Escuela de Parteras y Obstetras de la Casa de Maternidad. Matilde tenía un sueño: ser doctora.

Al ser una excelente partera, viajaba de la Capital a Morelos; por lo que decide en 1875 inscribirse en la Escuela de Medicina de Puebla, aprobó el examen de admisión, cumplió con todos los requisitos e inició sus estudios en esa prestigiosa institución.

Con pasión y compromiso terminó sus estudios, desarrolló la práctica de la medicina en Puebla, pero doctores envidiosos y resentidos la acusaron de masona protestante; la saña de estos machistas no fue menor, ya que a diario desprestigiaban a la doctora en el periódico religioso El amigo de la verdad. Los pacientes ya no solicitaron sus servicios y tuvo que mudarse al puerto de Veracruz. Tiempo después del desprestigio, en 1880, la sociedad médica reconoció su error y le solicitó retornar, regresando con la firme intensión de ser aceptada por la Escuela Nacional de Medicina.

Cuando tenía 24 años, hizo su segundo intento de ingresar, pero fue aceptada en 1882: era la única mujer ¡en toda la Escuela de medicina! Surgieron detractores que solicitaban constantemente la supervisión de su expediente académico. Pedían la invalidación de materias y lograron su baja escolar. Pero Matilde no se dio por vencida y pidió ante las más altas instancias la revalidación de sus asignaturas.

El General Porfirio Díaz, entonces Presidente de México, le dio el derecho de presentar su primer examen por su primer año de medicina. Un 11 de enero de 1883, Matilde Montoya, era alumna aprobada para cursar para doctor en la Escuela Nacional de Medicina. Justo en su graduación el 24 de agosto de 1887, estuvo también el dictador Porfirio Díaz, quien en varias cartas evidenció su apoyo a la joven intrépida, que osó a titularse como médico.

La doctora Matilde Montoya tenía vocación de servicio: pues se empeñó en tener dos consultorios, uno donde se cobraba los servicios médicos y otro donde se daba consulta gratuita.

Además de ser una excelente médico, fue una incansable intelectual y luchadora social, promoviendo los derechos de las mujeres participando en diversas organizaciones feministas: la Asociación de Médicas Mexicanas, el Ateneo Mexicano de Mujeres y las Hijas del Anáhuac. Enferma de gravedad, se retiró de la medicina a sus 73 años, para seis años después, a los 79 años, el 26 de enero de 1938 falleció. Está mujer y médico fuera de serie, es ejemplo de tenacidad, pero sobre todo muestra que todo se puede conseguir con perseverancia.

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