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Hogar

CONVIVIR

¡VIVA LA FAMILIA!

Por Cecilia Márquez

Los seres humanos nos debemos respeto, a uno mismo y a los demás. Hacer lo necesario para obtener la felicidad y participar en sociedad para un bien común.

Convivir en familia. Eso nos da a los seres humanos felicidad, es un factor esencial en cada uno de los miembros, que obtengan bienestar emocional, tranquilidad en su trabajo, amoroso, desenvolvimiento académico-escolar, amoroso y ¡hasta en la salud!

 

¿Qué da la convivencia familiar?

Valoramos: si es armoniosa, da por resultado personas seguras y exitosas. La salud mental óptima viene del hogar; donde se crean los vínculos de respeto, evitando el autosaboteaje.

Nos poyamos: el verdadero amor no se muestra de forma material, sino que con el trato diario y en fechas importantes. De esa forma las personas se respaldan, es la confirmación de la unión; que mostramos empatía por la alegría y tristeza de los demás.

Obtenemos reconocimiento: mejoramos nuestra autoestima; el estar presente en las ocasiones que amerite y las que son importantes para cada cual, muestra no sólo amor, sino el entendimiento de los logros y fracasos. Conocemos las metas y podemos ayudar a alcanzarlas.

Creamos lazos: nos da sostén, la cercanía no la supera nada, fortalecemos las relaciones, además de incrementar el conocimiento sobre sus gustos y fobias.

Evitas resentimientos: mantener tiempos sin comunicación incrementa los malentendidos, es bueno tomar espacio para pensar las palabras y comunicarse sin ofender, pero dejar temas sin aclarar afecta a ambas personas.

Crecemos: a los niños y adultos les brinda seguridad emocial, herramientas positivas que podrán usar. Mantener comunicación sana, nos enseña a dar y recibir señalamientos, de la misma forma que modulamos y aprendemos a hacerlos.

Respetamos: los momentos, tiempos y visiones de todos. Damos sentidos a nuestras tareas y responsabilidades, así como para las de los demás miembros de la familia. La tolerancia es un virtud que todos deben generar, no importa la edad; es una muestra que queremos a los otros. Pueden existir discusiones, pero la clave es manejar el conflicto

Generamos armonía: una persona es sana y optimista, se debe convivir respetando la diversidad, edades, pensamientos, sentimientos e ideas. De esa forma se generan ambientes de paz y solidadaridad.

Mejoras la salud: las personas que no conviven se deprimen, enferman y generan tristeza. La convivencia refuerza el sistema empático y eso el sistema inmune de todos.

Te mueves: participan en actividades físicas, culturales, paseos y viajes que nos mejora la salud de todos.

Eliminas lo negativo: como desconcentración, irritabilidad, depresión, ansiedad, estrés, falta de confianza, falta de autoestima, sensación de abandono, soledad, la sensación que nadie te escucha, incomodidad, carencia de sentido del hogar y pertenencia.

 

¿Cómo lograr convivencia sana?

No gritar: hay que tener calidad de comunicación, expresar sus ideas, nos permite saber lo que se piensa y siente. Gritar no soluciona nada y cierra la comunicación. Se debe comunicar de forma tranquila, poniendo siempre el ejemplo. Apagar la televisión, sonidos y distracciones para evitar caer en los gritos.

Escucha: no se debe interrumpir al otro, debes esperar tu turno para hablar, argumentar sin cerrazón, abrir la mente y ponerte en el lugar del otro. Ver las coincidencias y cómo se llega a la solución.

Expresa: decir lo que se siente y piensa es necesario; debes aprender a manejar tus sentimientos y enojo. Acepta, explica las sanciones, pero jamás dejes de manifestar tu amor y reconocimiento.

Respeto: las relaciones se basan en respeto, se deben pedir, respetar las decisiones. El consentimiento es importante: respetar la privacidad, los espacios de cada uno y sus objetos.

Opina: todos pueden opinar, se debe marcar el tiempo para que cada cual diga lo que piensa sobre los temas; no permitas que los niños sientan que es culpa alguna acción de los adultos y elimna cargas que sólo deben asumir los que toman las decisiones grandes.

Cultiva: la paciencia tanto en adultos como niños. Hablar para mantener el equilibrio, así como ejercicios de respiración profunda y con esa oxigenación se piensa mejor.

Unión: la familia es primero, por lo que en los eventos importantes se debe priorizar la prescencia de todos.

Rutina: definir horarios, tareas y rutinas ayuda a generar unión, así como respeto, tradiciones, que dan pertenencia y orgullo.

Planea: se comunican para que sean partícipes se incentiva la cercanía afectiva, así como el respeto al tiempo de los otros. Las tareas tienen que ser distribuidas equitativamente ¡Todos deben participar!

Delimita: poner límites a todos ayuda y establee las acciones que no serán toleradas.

Generosidad: todos tenemos cómo colaborar, debemos incentivar a que se muestren útiles ayudando y valorar sus acciones, reconociendolas verbalmente. Hacer cosas lindas por otros nos da felicidad. Es mostrar interés de dar algo a cambio de nada, pero se trata de dar y recibir. De no hacer lo que no te gusta que te hagan.

Compartir: aprender a vivir en familia es saludable, a respetar los espacios comunes, los objetos de los demás, los tiempos, pero también cómo compartir entre los miembros mejora las relaciones.

 

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