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Ubica al abusador

¡Sálvate a tiempo!

Por: Cecilia Márquez

Ninguna señal debe ser descalificada, todo advierte y ayuda a evitar una tragedia.

Hay dos tipos de abusador, quien dependiendo de la oportunidad elige al azar a las víctimas; y el preferencial, quien con calma selecciona a sus víctimas en un contacto cotidiano. No importa la edad, sexo o profesión, existen personas que se relacionan de forma no sana.

Una persona con carencia de empatía (es el sentimiento de conmiseración que se muestra por los sentimientos, dolor y realidad ajena) y compasión es motivo de alerta, ya que está propenso a actitudes violentas, a acciones de agresión verbal, física (golpes y agresión sexual). Esta persona disfruta el sufrimiento hacia otro:

  • Hacen lazos: trabajan perfecto la confianza hacia ellos, para resultar incuestionables, hasta que dan su verdadera cara. No necesariamente es un desconocido, en la mayoría de los casos es alguien MUY cercano, puede ser familiar, colaborador, empleador, maestros ¡hasta personas que participan en la religión!
  • Violencia: para ellos ser violento no está mal, es algo natural. Crecieron en entornos violentos donde se normaliza el abuso escolar, la agresión verbal y física, donde la violencia está en varios entornos: el familiar, la escuela y la calle. En general estas personas tienen problemas con los límites, autoridad y el control. No siempre están fuera de sí, al contrario muestran caracteres apacibles y amables: es su máscara.
  • Buscan dominar: esto lo hacen con control de las emociones, acciones y hasta de las circunstancias financieras de los demás. Ellos saben cuáles son los puntos débiles y son expertos manipuladores. Sólo los detiene la cárcel, la muerte y raramente la vejez.
  • Registran: llevan listas de sus víctimas, escondiendo perfectamente, como tesoro, esa libreta, papel, caja y/o objeto. Un agresor tiene una historia previa de violencia y va siempre en aumento.
  • Detectan: ubican y trabajan perfectamente en encontrar sus víctimas, pueden crear relaciones de confianza con madres, parientes o hermanos mayores de las víctimas. Esto les toma meses y son personas con poca tolerancia a la frustración.
  • Crean miedo: conforman miedo en la víctima, por eso raramente son denunciados. Las amenazas de daños a otros o a la pérdida de honra, ingresos ¡hasta de la vida!.
  • Manía: tieden a ser coleccionistas, pueden guardar trofeos de sus víctimas. Son obsesivos compulsivos, ya sea con el orden o el desorden. Pueden tener habilidades y se muestran como capaces o al contrario desvalidos para que las víctimas les presten ayuda.
  • Victimizan: gozan con el sufrimiento de cualquier ser vivo. Ellos culpan a las víctimas ya que ellas “provocaron” a que les aplicara la violencia. Siempre se excusan pidiendo disculpas argumentando que sus actos nacieron de una tentación realizada por la víctima.
  • Disfrazan: ellos ocultan perfectamente su parte violenta, es común que sólo la víctima conozca su lado obscuro, ya que una de las características del abusador es que sus episodios de violencia son en lo privado, raramente en público o con testigos. En ocasiones acusan a la víctima de causarles frustración para justificar la violencia.

 

Abre mucho los ojos y prevé la violencia, eso puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Es importante denunciar cualquier violencia y tener ayuda especializada, tanto psicológica como legal.

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